Conoce el proyecto de consultoría que le valió al doctor Renzo Escalante un nuevo reconocimiento en The Bizz Award Projects 2026.
La industria del iGaming se encuentra ante un desafío decisivo: ¿cómo construir negocios rentables, fortalecer la relación con los jugadores y, al mismo tiempo, proteger su bienestar?
La respuesta podría estar en una nueva forma de entender el comportamiento humano. Bajo esta premisa surge NEUROSAFE iGAMING, un proyecto de consultoría presentado por el investigador y doctor honoris causa Renzo Escalante, reconocido como proyecto ganador de The Bizz Award Projects 2026.
Su propuesta conecta la neurociencia, la economía conductual, el análisis de datos y la gestión estratégica para impulsar una evolución del modelo tradicional de negocio: pasar de optimizar únicamente la actividad del jugador a comprender mejor la calidad, la sostenibilidad y la seguridad de su relación con la plataforma.
En un mercado donde la adquisición de usuarios suele concentrar buena parte de la inversión comercial, NEUROSAFE iGAMING plantea una pregunta diferente: ¿qué pasaría si las empresas pudieran comprender mejor por qué juega una persona, anticipar señales de riesgo y diseñar experiencias que favorezcan relaciones duraderas, sin depender de comportamientos potencialmente perjudiciales?
La importancia de esta pregunta va más allá de la innovación tecnológica. También se relaciona con la sostenibilidad financiera, la confianza del consumidor, la reputación corporativa y la responsabilidad de una industria que debe gestionar con especial cuidado sus impactos sobre las personas.
Conversamos con su creador, Renzo Escalante, quien también es CEO de Clases Play, para conocer más sobre esta iniciativa.
¿En qué consiste NEUROSAFE iGAMING?
NEUROSAFE iGAMING propone integrar el conocimiento científico sobre el comportamiento humano en las decisiones comerciales, tecnológicas y operativas de las empresas de juego online.
El planteamiento parte de una idea central: el comportamiento del jugador no debe analizarse únicamente como una oportunidad de monetización, sino también como una fuente de información para mejorar la experiencia, identificar riesgos y construir relaciones sostenibles.
Para conseguirlo, la implementación se articula en cinco dimensiones estratégicas:
1. Neurociencia y economía conductual
Estudia cómo influyen la atención, las emociones, las expectativas, las recompensas y los sesgos cognitivos en la toma de decisiones. Permite revisar las experiencias digitales desde la perspectiva del comportamiento humano, sin asumir que todos los jugadores reaccionan de la misma manera.
2. Analítica conductual e inteligencia artificial
Identifica patrones como cambios inusuales en los depósitos, sesiones prolongadas, aumentos en la frecuencia de juego o intentos reiterados de recuperar pérdidas. Estos indicadores pueden ayudar a detectar cambios de comportamiento y priorizar intervenciones preventivas.
3. Diseño de experiencias neuroseguras
Evalúa notificaciones, promociones, recompensas, mensajes y mecanismos de fidelización para evitar que exploten vulnerabilidades psicológicas. El objetivo es ofrecer experiencias atractivas sin incentivar el juego impulsivo ni dificultar que una persona decida detenerse.
4. Protección del jugador y Juego Responsable
Incorpora límites de tiempo y gasto, pausas, autoexclusión, mensajes oportunos y protocolos de atención. La intervención debe ser proporcional al riesgo, transparente y orientada a proteger al usuario.
5. Rentabilidad sostenible y gestión estratégica
Conecta la calidad de la experiencia, la prevención de daños, la retención saludable y la eficiencia comercial con indicadores empresariales. Así, la protección del jugador deja de ser un elemento aislado y pasa a formar parte de la gestión del negocio.
Según Escalante, estas cinco dimensiones conforman la arquitectura propuesta para aplicar el proyecto de consultoría, que incluye un caso de estudio científico con resultados que, según señala, fueron relevantes y transformadores.
¿Cuál es la ciencia detrás de la propuesta? ¿Hay cifras que inviten a replantear el modelo actual?
La importancia de NEUROSAFE iGAMING se comprende mejor al examinar los datos disponibles sobre la industria y las investigaciones relacionadas con el comportamiento de los jugadores.
Escalante destaca tres datos clave:
- El 1,2 % de la población adulta mundial: según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta proporción presenta un trastorno del juego. La organización también advierte que los daños pueden extenderse a las familias y al entorno social.
- US$ 700.000 millones para 2028: el texto presenta esta cifra como una proyección vinculada al mercado del juego.
- 68 estudios registrados hasta 2026: según la información compartida por Escalante, el repositorio de la OMS incluye estudios sobre tecnologías avanzadas y juego más seguro, entre ellos investigaciones sobre monitorización conductual, modelos predictivos, clasificadores de riesgo y herramientas de límites y autoexclusión.
Estas cifras describen dimensiones diferentes: la prevalencia de los daños, la escala económica de la industria y el desarrollo de la investigación tecnológica. En conjunto, apuntan a la necesidad de explorar soluciones que permitan abordar estos desafíos, como las que plantea NEUROSAFE iGAMING.
¿Cómo cambiaría la gestión de un jugador en una plataforma de iGaming con este modelo?
Imaginemos una casa de apuestas deportivas online que opera en Latinoamérica y cuenta con un programa tradicional de CRM y fidelización.
El sistema comercial identifica a los jugadores que aumentan sus depósitos, realizan más apuestas y regresan con frecuencia. Habitualmente, estos comportamientos pueden activar campañas de bonificación, promociones personalizadas o acciones del equipo VIP.
Sin embargo, un incremento de actividad puede tener explicaciones muy diferentes. Puede reflejar un mayor interés por un evento deportivo o, en otros casos, una posible señal de pérdida de control.
NEUROSAFE iGAMING incorpora, según las particularidades de cada mercado latinoamericano, una capa adicional de análisis y protección mediante cuatro pasos:
1. Detectar el cambio
El modelo compara la actividad reciente con el patrón histórico individual. Un aumento de los depósitos o de la duración de las sesiones activa una revisión, no un diagnóstico automático.
2. Cambiar la respuesta comercial
En lugar de enviar un bono para incrementar el gasto, el sistema suspende temporalmente las promociones de estímulo y presenta herramientas para controlar el tiempo y el presupuesto, con el objetivo de favorecer un juego consciente y una relación saludable a largo plazo.
3. Intervenir de manera responsable
Si las señales persisten o se acumulan, se activa el protocolo definido por el operador. Este puede incluir comunicaciones no comerciales, revisión humana cuando corresponda, límites de protección y acceso a recursos de ayuda.
4. Medir los resultados
La empresa evalúa si las intervenciones mejoran el uso de límites, reducen los patrones de riesgo y mantienen la confianza del usuario. El éxito no se mide por el gasto adicional de quienes presentan señales de vulnerabilidad.
¿Dónde está la innovación?
La innovación no consiste simplemente en incorporar inteligencia artificial, sino en cambiar el objetivo de la decisión empresarial.
En el modelo convencional, el aumento de actividad puede interpretarse como una oportunidad de monetización. En un modelo neuroseguro, esa misma señal se analiza en su contexto y puede dar lugar a una decisión de protección orientada a construir una relación segura a largo plazo.
Esta diferencia puede repercutir en el CRM, la segmentación, los programas de fidelización, el diseño del producto, la atención al cliente y la gestión del riesgo.
La literatura científica respalda el potencial de la monitorización conductual y las intervenciones digitales, aunque también advierte que su efectividad depende de cómo se diseñen, implementen y evalúen. Por ello, el modelo plantea la importancia de evitar falsas alarmas, respetar la privacidad y ofrecer mecanismos claros de revisión.
¿Qué podrían conseguir las empresas al aplicar NEUROSAFE iGAMING?
Los beneficios potenciales no se limitan al Juego Responsable, sino que abarcan distintas áreas del negocio.
Una experiencia que facilite la toma de decisiones informadas, el control del gasto y el acceso a ayuda puede contribuir a fortalecer la confianza en la marca. Para evaluar este efecto, se pueden utilizar indicadores como encuestas, reclamaciones, satisfacción y percepción de seguridad.
Asimismo, los equipos de riesgo pueden priorizar los casos que requieran atención y aplicar intervenciones proporcionales antes de que determinadas conductas se agraven. La eficacia de estas medidas debe comprobarse mediante resultados validados y revisión humana.
La segmentación también puede evolucionar para dejar de depender exclusivamente del valor económico del cliente e incorporar criterios de idoneidad, riesgo y protección. Esto puede ayudar a evitar promociones inadecuadas y asignar mejor los recursos comerciales.
Por otra parte, las empresas pueden estudiar la retención saludable, el valor del cliente a largo plazo y la reducción de pérdidas de usuarios asociadas a experiencias negativas. No obstante, la protección no garantiza automáticamente un incremento de los ingresos: se trata de una hipótesis empresarial que debe evaluarse según las características de cada mercado.
La presentación de NEUROSAFE iGAMING por Renzo Escalante, quien también es CEO de Magic Touch Consulting, sitúa el proyecto en la intersección de tres disciplinas: ciencia del comportamiento, estrategia empresarial e innovación aplicada.
La oportunidad para una consultoría de este tipo consiste en ayudar a las empresas a traducir el conocimiento científico en procesos concretos: qué medir, cómo interpretar las señales, cuándo intervenir, qué prácticas comerciales revisar y cómo demostrar cuantitativamente que las medidas funcionan.
El reconocimiento de The Bizz Award Projects 2026 representa un hito para este modelo de intervención, que propone entender al jugador no simplemente como un registro dentro de un CRM o una cifra en un modelo de valor de vida, sino como una persona cuyas decisiones pueden estar influidas por expectativas, emociones, contexto y mecanismos de recompensa.
El objetivo final es avanzar hacia una relación financiera, comercial y humana más sostenible entre los operadores y sus jugadores.